Santa Cruz, Bolivia. — Una bomba social estalló este martes cuando representantes del transporte urbano anunciaron que “no habrá otra opción” que incrementar el precio del pasaje, si el nuevo gobierno concreta la eliminación de la subvención al diésel.
El aviso cayó como un baldazo de agua fría entre miles de usuarios que dependen a diario de un servicio que, según denuncian, ya circula al límite de la paciencia ciudadana.
Mientras los dirigentes del transporte aseguran que el costo del combustible “hará imposible mantener las tarifas actuales”, los vecinos no tardaron en reaccionar: protestas, gritos, pancartas improvisadas y un rotundo rechazo se hicieron sentir en varias zonas de la ciudad.
“¡No vamos a pagar ni un centavo más!”, gritaban molestos usuarios, denunciando que el incremento sería “un abuso disfrazado de necesidad”. Las redes sociales, por su parte, se incendiaron de críticas y memes explosivos contra los transportistas.
La tensión crece, el gobierno guarda silencio y Santa Cruz mira expectante…
¿Se viene el pasaje más caro del país?











